A
pesar de lo claro que parece, mucha gente, seguramente la mayoría, no se está
percatando de lo que realmente se está cociendo en la olla norteafricana,
limitándose a tirarse de las barbas trayendo a colación leyendas urbanas sobre
ayudas a inmigrantes inexistentes más allá de en la mitología voxiana, MENAs
diabólicos que vienen a violar niñas españolas, invasiones musulmanas de la
Europa cristina que llaman a reinstaurar, y con urgencia, la Orden de los
Caballeros Templarios, etc, o bien lo contrario; pobres inmigrantes que son
poco menos que ángeles caídos del Cielo, todo bondad y que llegan con deseos de
integrarse en busca de un destino mejor, orcos demoníacos uniformados que los
reciben a golpe de porra y bota, niñas inmigrantes violadas por estar en la
calle (por cierto, aparte de que si no hubieran cruzado la vaya, ni estarían en
la calle, ni as habrían agredido sexualmente, ¿quién las ha violado? Los
ceutíes no. ¿Es esa clase de chusma la que con tanto candor queréis acoger en
nuestro país)… y aquí nadie o poco ven lo que realmente se está moviendo.
Que el gobierno marroquí tiene pillado por los huevos al guapo –ellos sabrán por y con qué-, hasta el punto de que llegó a cambiar la postura española en relación a la cuestión del Sáhara, traicionando la que había sido la tradicional de nuestro país y, muy especialmente, la de la izquierda patria, es un secreto a voces desde hace ya tiempo, sin dar ninguna explicación al respecto, ni siquiera a su socio de gobierno (raro, raro, raro…).
Ni
decimos las aspiraciones de Marruecos sobre Ceuta, Melilla, las Canarias y, si
les dejan, Granada y Al Andalus para mayor gloria del islam y el profeta, por
no mencionar medio norte de África. Que su religión prohibirá a esta gente el
consumo de alcohol, pero no veas cómo se ponen con la grifa. En fin…
La
tercera pieza a encajar, es la nefasta Marcha Verde, mediante la cual el vecino
ocupó y se quedó para sí lo que había sido la colonia del Sáhara Occidental, dando
paso a vulneraciones de derechos humanos y toda serie de tropelías sobre la
sufrida población saharaui. Finalmente, tenemos las elecciones generales en el
horizonte de un año, en las cuales todas las encuestas -salvo la del siempre fiel
y fiable CIS, por supuesto- pronostican debacle socialista y cambio de signo en
los ocupantes de la Moncloa.
Y
ahora, júntalo todo. Los moros (y empleo la palabra sin la carga despectiva que
han querido cargarle algunos como intrínseca, cuando es expresión que incluso
se empleó para halagos en tiempos –“con
esos ojos que tienes yo nunca te dejaría, porque tienes ojos de reina de la
morería”, se cantaba incluso-) saben que es ahora o nunca. Con Feijoo en el
poder, más si le acompaña Abascal como escudero, olvídate. Ningún gobierno de
derechas va a pasar por ahí. Ni de izquierdas, salvo el presente, tampoco. Sin
la palanca que tienen con Sánchez, y está claro que se la tienen bien metida en
el..., ningún presidente español se va a mover para el lado que le interesa a
Marruecos en este asunto. Él sí. Así que, lo que haya que mover, hay que
moverlo ahora. Es, o eso, o perder la oportunidad histórica que se les brinda.
El
ex Dr. No no va a mover pieza. No puede. Si la mueve, se mueve la palanca.
Contrariado y profundamente preocupado por las consecuencias que la cosa pueda
deparar (para él, no para el país), no le queda más remedio que restar pasivo y
dejarles hacer lo que tengan que hacer. En la primera entrada se dijo que
llegaron más de 60.000 “invitados”, de los que luego se marcharon 30 o 40.000. Ahora ha llegado una
segunda remesa. Para una ciudad como Ceuta, de poco más de 80.000 habitantes,
es evidente lo que eso representa: colapso. ¿Con qué van a alimentarse? ¿Dónde
van a vivir? Aunque se quedasen a hacerlo en la ya famosa playa del Trampolín, la cosa resultaría inviable.
Muchos ceutíes han comenzado a marcharse. De momento por ahora. ¿Volverán? Si
no se retorna al status quo anterior,
no podrán hacerlo (¿cómo, si tuvieron que irse de allí huyendo de la nueva
realidad, en espera de que fuera pasajera?). Ni decir si siguen llegado nuevas
oleadas de asaltantes de la valla. Las viviendas dejadas vacías se ocuparán,
los locales comerciales se asaltarán para subsistir…
Es la jugada de Marruecos. Aquí y ahora ha quedado claro que las tropas, la policía, funcionarios y demás no van a salir dejándolo todo atrás, como ocurrió en el Sáhara hace 50 años, así que hay que presionar, y su forma de hacerlo es esa. Es una guerra de desgaste, pero una contra el tiempo también. El reloj corre en su contra. Cuando llegue el relevo gubernamental en España, es de esperar que éste enviará tropas con órdenes que el guapo no ha podido impartir, encargadas de desalojar de allí por vía expeditiva a todos los huéspedes no invitados. Y no van a valer medias tintas ni madre mías, pues estamos ante una amenaza a la integridad nacional. Nada de lástimas ni empatías. Si esa gente es empleada como infantería por el enemigo, aunque no tengan culpa, con el mismo concepto deberá ser recibida y tratada por el defensor nacional. Que no llore luego por abusos de fuerza y demás quien ahora apoya la entrada. Una cosa lleva a la otra. El que escribe, aunque de derechas, no es simpatizante, ni de lejos, de partidos de la ideología de VOX, defiende normalmente el derecho de las personas a buscar una vida mejor y hasta ha criticado en otras ocasiones esas extralimitaciones, pero esto de ahora es algo distinto. Muy distinto. La integridad territorial de España está en juego, así como los intereses de los ceutíes que el gobierno español tiene la obligación de defender. Sería una guerra soft, como se dice ahora, pero una guerra. Y en las guerras, por más soft que sean, pasa lo que pasa. Y recuérdese que todo esto empezó por la suicida afición de la izquierda española, desde ZP, a enemistarse con los yanquees. Con acentuación del órdago ahora para enfrentarse a Israel para quedar como más rojo que nadie y, así, intentar remontar en las encuestas. Aquí las consecuencias de no saber en qué liga juegas ni contra quién apuestas. La obsesión de Sánchez por aferrarse al sillón presidencial al precio que sea, está a un tris de costarnos Ceuta y Melilla.












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