lunes, 31 de agosto de 2026

FRANCO EN SU LECHO DE MUERTE, LAS VACACIONES DE SÁNCHEZ Y LAS DOS MARCHAS VERDES. ¿NO SE VE?

 

Se está hablando mucho estos días acerca de la supuesta dejadez de funciones por parte del presidente, al cual la crisis de Ceuta “sorprendió” en sus vacaciones. La ceguera del vulgo es algo que nunca deja de sorprender. Parémonos a usar eso que tenemos debajo del pelo, (que haga un ejercicio de imaginación el que no lo conserve). El 14 de marzo de 2022, Pedro Sánchez sorprendió a propios y extraños reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sáhara, cambiando la que había sido la postura del gobierno español, muy especialmente de la izquierda patria hasta el momento, así como traicionando la de la comunidad internacional, sin dar explicación alguna sobre el motivo, ni siquiera a su socio de gobierno, todo ello envuelto en sospechas acerca de escuchas telefónicas que, supuestamente, habrían conseguido ilícitamente los norteafricanos y comprometían gravemente al de la Moncloa. 4 años más tarde, el 16 de marzo de 2026, Michael Rubin, exasesor y alto cargo del Pentágono, así como investigador del influyente think ta American Enterprise Institute (AEI), recomendó al gobierno de Rabat lanzar una segunda marcha verde para ocupar Ceuta y Melilla. Pocos meses después, en julio, acontecía el asalto a la valla de la primera de estas ciudades por parte de decenas de miles de inmigrantes. ¿A nadie se le ha ocurrido la conexión? ¿De verdad pensamos que puede deberse a una simple coincidencia? Por favor…

Sánchez (esto es una teoría mía, pues pruebas, evidentemente, no tengo, pero deriva del seguimiento de la pura lógica), no estaba simplemente de veraneo. La cosa va mucho más allá. Se quitó de en medio. Los moros –y empleo el término sin ánimo peyorativo- repitieron la jugada histórica que tan bien le salió hace cincuenta años. Entonces esperaron a que el Jefe del Estado (uno real, no un monigote como el actual, que ni pincha ni corta, pues el título de Generalísimo de los Ejércitos es meramente  honorífico y no tiene prerrogativas reales) estuviera en su lecho de muerte y, por tanto, inoperativo, y ahora han esperado, primero, a que el actual gobernante estuviera en la misma condición, en esta ocasión por haberlo reducido a un mero títere en sus manos, y en segundo lugar, a tener el beneplácito de Whasington. El guapo estaba avisado de lo que venía, así como aleccionado de que no debía hacer nada para impedirlo, y se hizo coincidir el Día D con su aparcamiento temporal por estío para que no fuera tal palmaria la cosa. Y aunque esta nueva marcha ha resultado fallida, este último propósito sí se ha logrado. Ahí tenéis al clamor popular, acusándole de haber estado mirándose el ombligo sin hacer nada, cuando realmente sí ha hecho, y mucho, pero no precisamente para detener el asalto, sino para todo lo contrario.

La integridad nacional no está en peligro; está en alerta roja. Defcon 2, diría. A Marruecos, como ya se explicó en su día, se le acaba el tiempo. Las encuestas dicen claramente que su peón tiene los días contados en la Moncloa. Es ahora o nunca para ellos. No volverán a tener una oportunidad como ésta. Ni siquiera con otro gobierno de izquierdas en el cual no sea él el líder. Ni contar uno de derechas, bien de Feijoo en solitario, mucho menos en coalición con Abascal. Tiene que echar el resto, ir con todo en los meses que le quedan de ventaja, la de contar con un aliado sumiso a causa de su coacción en la presidencia de España.

Finalmente, hay que decir que esta segunda Marcha Verde, a estas alturas, parece haber resultado fallida, lo cual, por lógica, debería pasar cara factura al guapo, pero no lo esperéis tampoco. Es decir, se la pasará y lo será en términos electorales, pero no es previsible que ocurra lo mismo en los legales y judiciales. ¿Por qué? Todo esto que cuento, igual que a mí, se le habrá ocurrido a más gente, sobre todo de por ahí arriba. La oposición, algunos que hoy son aliados políticos (pero en la forma en que pueda serlo una víbora, capaz de revolverse y morderte en cualquier momento)… El CESID en particular, debe tener sus sospechas y certezas en cuanto al asunto. Pero, al fin y al cabo, él también es un instrumento bajo el poder del gobierno. Da igual que cambie éste, pues la subordinación es a la institución, no al partido que lo asuma, que varía con el tiempo. Siempre vemos a los opositores acusando a los gobernantes de corrupción, y probablemente sea cierto en muchos casos, pero luego, cuando ellos mismos ganan las elecciones y llegan al poder, teniendo acceso a actas y demás, en las cuales tendrían las pruebas necesarias para acusar y condenar… ¡oh, vaya, vaya! ¡Aquí no hay playa! Conocéis a algún nuevo gobernante que haya revelado los chanchullos que ocultaban los documentos de estado, la contabilidad de su predecesor, etc… ¿No? Yo tampoco. ¿Sabéis por qué? Porque aquí nadie chafa la guitarra. El que entra sabe que algún día saldrá y volverá a entrar el otro. Si hoy revela él sus trapos sucios, mañana será ´éste el que se la devuelva pagándole con la misma manera. Pacto entre “caballeros” (de alguna forma hay que llamarlo). Tú no me pisas a mí, y yo no te piso a ti. Da igual el que entre. Todos lo van a respetar igualmente.


domingo, 23 de agosto de 2026

LA NUEVA MARCHA VERDE: LA ESTRATEGIA MARROQUÍ Y EL PRISIONERO SÁNCHEZ

 


A pesar de lo claro que parece, mucha gente, seguramente la mayoría, no se está percatando de lo que realmente se está cociendo en la olla norteafricana, limitándose a tirarse de las barbas trayendo a colación leyendas urbanas sobre ayudas a inmigrantes inexistentes más allá de en la mitología voxiana, MENAs diabólicos que vienen a violar niñas españolas, invasiones musulmanas de la Europa cristina que llaman a reinstaurar, y con urgencia, la Orden de los Caballeros Templarios, etc, o bien lo contrario; pobres inmigrantes que son poco menos que ángeles caídos del Cielo, todo bondad y que llegan con deseos de integrarse en busca de un destino mejor, orcos demoníacos uniformados que los reciben a golpe de porra y bota, niñas inmigrantes violadas por estar en la calle (por cierto, aparte de que si no hubieran cruzado la vaya, ni estarían en la calle, ni as habrían agredido sexualmente, ¿quién lo ha hecho? Los ceutíes no. ¿Es esa clase de chusma la que con tanto candor queréis acoger en nuestro país)… y aquí nadie o pocos ven lo que realmente se está moviendo.

Que el gobierno marroquí tiene pillado por los huevos al guapo –ellos sabrán por y con qué-, hasta el punto de que llegó a cambiar la postura española en relación a la cuestión del Sáhara, traicionando la que había sido la tradicional de nuestro país y, muy especialmente, la de la propia izquierda patria, sin dar ninguna explicación al respecto, ni siquiera a su socio de gobierno (raro, raro, raro…), es un secreto a voces desde hace ya tiempo.


Ni decimos las aspiraciones de Marruecos sobre Ceuta, Melilla, las Canarias y, si les dejan, Granada y Al Andalus para mayor gloria del islam y el profeta, por no mencionar medio norte de África. Que su religión prohibirá a esta gente el consumo de alcohol, pero no veas cómo se ponen con la grifa. En fin…



La tercera pieza a encajar, es la nefasta Marcha Verde, mediante la cual el vecino ocupó y se quedó para sí lo que había sido la colonia del Sáhara Occidental, dando paso a vulneraciones de derechos humanos y toda serie de tropelías sobre la sufrida población saharaui. Finalmente, tenemos las elecciones generales en el horizonte de un año, en las cuales todas las encuestas -salvo la del siempre fiel y fiable CIS, por supuesto- pronostican debacle socialista y cambio de signo en los ocupantes de la Moncloa.

Y ahora, júntalo todo. Los moros (y empleo la palabra sin la carga despectiva que han querido cargarle algunos como intrínseca, cuando es expresión que incluso se empleó para halagos en tiempos –“con esos ojos que tienes yo nunca te dejaría, porque tienes ojos de reina de la morería”, se cantaba incluso-) saben que es ahora o nunca. Con Feijoo en el poder, más si le acompaña Abascal como escudero, olvídate. Ningún gobierno de derechas va a pasar por ahí. Ni de izquierdas, salvo el presente, tampoco. Sin la palanca que tienen con Sánchez, y está claro que se la tienen bien metida en el..., ningún presidente español se va a mover para el lado que le interesa a Marruecos en este asunto. Él sí. Así que, lo que haya que mover, hay que moverlo ahora. Es, o eso, o perder la oportunidad histórica que se les brinda.

El ex Dr. No no va a mover pieza. No puede. Si la mueve, se mueve la palanca. Contrariado y profundamente preocupado por las consecuencias que la cosa pueda deparar (para él, no para el país), no le queda más remedio que restar pasivo y dejarles hacer lo que tengan que hacer. En la primera entrada se dijo que llegaron más de 60.000 “invitados”, de los que luego se  marcharon 30 o 40.000. Ahora ha llegado una segunda remesa. Para una ciudad como Ceuta, de poco más de 80.000 habitantes, es evidente lo que eso representa: colapso. ¿Con qué van a alimentarse? ¿Dónde van a vivir? Aunque se quedasen a hacerlo en la ya famosa playa del Trampolín, la cosa resultaría inviable. Muchos ceutíes han comenzado a marcharse. De momento por ahora. ¿Volverán? Si no se retorna al status quo anterior, no podrán hacerlo (¿cómo, si tuvieron que irse de allí huyendo de la nueva realidad, en espera de que fuera pasajera?). Ni decir si siguen llegado nuevas oleadas de asaltantes de la valla. Las viviendas dejadas vacías se ocuparán, los locales comerciales se asaltarán para subsistir…

Es la jugada de Marruecos. Aquí y ahora ha quedado claro que las tropas, la policía, funcionarios y demás no van a salir dejándolo todo atrás, como ocurrió en el Sáhara hace 50 años, así que hay que presionar, y su forma de hacerlo es esa. Es una guerra de desgaste, pero una contra el tiempo también. El reloj corre en su contra. Cuando llegue el relevo gubernamental en España, es de esperar que éste enviará tropas con órdenes que el guapo no ha podido impartir, encargadas de desalojar de allí por vía expeditiva a todos los huéspedes no invitados. Y no van a valer medias tintas ni madre mías, pues estamos ante una amenaza a la integridad nacional. Nada de lástimas ni empatías. Si esa gente es empleada como infantería por el enemigo, aunque no tengan culpa, con el mismo concepto deberá ser recibida y tratada por el defensor nacional. Que no llore luego por abusos de fuerza y demás quien ahora apoya la entrada. Una cosa lleva a la otra. El que escribe, aunque de derechas, no es simpatizante, ni de lejos, de partidos de la ideología de VOX, defiende normalmente el derecho de las personas a buscar una vida mejor y hasta ha criticado en otras ocasiones esas extralimitaciones, pero esto de ahora es algo distinto. Muy distinto. La integridad territorial de España está en juego, así como los intereses de los ceutíes que el gobierno español tiene la obligación de defender. Sería una guerra soft, como se dice ahora, pero una guerra. Y en las guerras, por más soft que sean, pasa lo que pasa. Y recuérdese que todo esto empezó por la suicida afición de la izquierda española, desde ZP, a enemistarse con los yanquees. Con acentuación del órdago ahora para enfrentarse a Israel para quedar como más rojo que nadie y, así, intentar remontar en las encuestas.  Aquí las consecuencias de no saber en qué liga juegas ni contra quién apuestas. La obsesión de Sánchez por aferrarse al sillón presidencial al precio que sea, está a un tris de costarnos Ceuta y Melilla.


martes, 3 de febrero de 2026

CLARA CAMPOAMOR: UNA AUTÉNTICA FEMINISTA DESPRECIADA Y DESTRUIDA POR LOS MISMOS QUE HOY LA ENSALZAN

 



En estos tiempos que corren, con el falso feminismo, que es el que ha imperado desde hace mucho y el oficial, en claro declive –afortunadamente-, conviene recordar parte de su historia para entender muchas cosas. Que Judas al menos se suicidó despues de vender a su maestro, pero los que traicionaron y dejaron caer a la protagonista de este artículo, no tan sobrados de dignidad y vergüenza como el iscariote, que ya de por sí parece ser que no es que tuviera demasiada, encima han pretendido después hacer suya y enorgullecerse como si fuera propia su gesta, esa misma por la cual pidieron -y obtuvieron- su cabeza.

Repasando, la buena de Clara, diputada por el Partido Republicano Liberal durante la  Segunda República, se había empeñado en eso del sufragio femenino. Que a oídos de la izquierda se suponía debía sonar bien, pero que fue por los “güitos”, como diría un viejo amigo, pues, en cambio, el rojerío español en bloque, incluida la inefable Victoria Kent (la otra feminista presente en el Parlamento, en su caso por el PSOE, que por aquel entonces aún estaba lejos de abandonar el marxismo y cuyo gran líder, Largo Caballero, se llenaba la boca proclamando que había que convertir España en una dictadura socialista y, no sólo apoyó, sino que fue uno de los principales promotores de la insurrección armada en Asturias de 1934. Buena gente. Éstos eran los mismos que luego se convirtirían repentinaente y por iluminación en defensores devotos de la democracia y tildarían de vergonzoso lo de levantarse en armas contra la República cuando fueron los otros los que lo hicieron), pretendieron convencerla de que dejase la cosa para mejor ocasión, pues, al parecer, el voto de las señoras podría favorecer a la derecha, a lo cual ella, en un alarde de dignidad, tomó su lugar en la historia respondiéndole que si las mujeres debían ser libres, tenía que ser con todas las consecuencias. Sólo cuándo y para lo que interesase, no podía ser.

Y se salió con la suya. Le cosa fue sometida a votación parlamentaria el 1 de octubre de 1931, saliendo adelante con los votos del Partido Radical, una pequeña parte del PSOE, diputados republicanos sueltos, la propia Clara Campoamor y… ¡¡SORPRESA!!, ¡Derecha Católica!, mientras que la mayor proporción del PSOE, Izquierda Republicana, el Partido-Radical Socialista, buena parte del republicanismo progresista y Victoria Kent votaron en contra. Es decir, como se anunciaba en el título, la masa del rojerío nacional. Y resultó que, tras eso, en 1933, la derecha ganó las elecciones, con lo cual la zurda nacional cargó en masa contra ella, acusándola desde sus medios de haber sido la responsable por causa de su empeño, siendo abandonada por su propio partido (no por ser éste también de los que se inclina hacia el lado del grifo del agua caliente, sino por dejarlo en evidencia rompiendo la disciplina interna) y acabando en el exilio al no contar con respaldo de nadie al inicio de la guerra. Esos mismos partidos, o sus herederos, que no le perdonaron aquello, que la atacaron y la dejaron caer, son los que hoy se llenan la boca pronunciando su nombre, le dedican calles y proclaman como propio su legado. ¿A que molan?

Yo, que soy de derechas (la real. Neoliberaliso económico. Nada que ver con VOX ni casi con el PP tampoco a estas alturas ya) y opositor absoluto de marxismos y giliprogresismos, sí le dedico este homenaje sincero. A alguien de una ideología que -eso no te lo cuentan- no era de izquierda –como inducen a creer-, sino lo que entonces se llamaba liberal-progresista –algo así como un centro derecha republicano-, y que trajo a España por primera vez el derecho de ellas a votar, no gracias al apoyo de la izquierda, sino al de la derecha y el centro derecha –eso tampoco te lo cuentan-.

“Tenéis el derecho que os ha dado la Ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural de impedir que la mujer vote”. Clara Campoamor 1888- 1972.