sábado, 27 de mayo de 2017

LA RESURRECCIÓN DE PEDRO SÁNCHEZ



En los últimos días ha tenido lugar la elección en primarias del nuevo Secretario General del PSOE. La cosa ha supuesto un notable revuelo, pues no voy a exagerar si digo que casi todos dábamos por hecho que Susana Díaz acabaría imponiéndose a Pedro Sánchez. No obstante, a estas alturas ya todos lo sabemos, hubo sorpresa y ha sido éste segundo el que ha acabado llevándose el gato al agua.

¿Qué significa ello? Sinceramente, pienso que ni él ni la sevillana podrían suponer algo positivo para el país. Los romanos manejaban el concepto de la auctóritas, que venía a ser el reconocimiento que, sin ostentar ningún título que lo sustente y en abstracto, se  reconocía a determinadas personas de notable influencia en la sociedad y política romana, cuya opinión todo el mundo acataba con respeto. Susana era la candidata de los que detentan la auctóritas entre los del puño y la rosa. Los pesos pesados de la casa. Felipe González, Alfonso Guerra, Zapatero… Quizá eso le hizo mucho más daño que bien, en contra de lo que ella pensaba. Tras décadas de escándalos en las filas socialistas que salpicaron hasta las más altas instancias de las mismas, el PSOE perdió credibilidad como partido de izquierdas, propiciando así la aparición de Podemos. Al alinearse junto a ella, Susana se consolidó como la candidata de la continuidad,  lo cual le pudo ganar el apoyo de los dirigentes, pero le costó el de una militancia que buscaba un cambio. Por cierto, cabría plantearse por qué era así. ¿Por qué los que manejaron antes el destino del partido apostaron, todos y sin faltar uno, por ella? ¿Qué es lo que a ellos les iba en la cosa para involucrarse tan decididamente en su causa? Uno lo piensa y, lo único que le viene a la cabeza, es la posibilidad (¿posibilidad?) de que, tras la organización interna del partido, existan ciertos intereses con su propio organigrama trazado (ustedes ya me entienden, al PP le están saliendo a la luz últimamente bastantes manifestaciones del suyo propio), en el cual resulta imprescindible cierta previsión y contar en los puestos decisivos con gente al tanto y participadora del mismo. Un candidato que rompe la baraja y saca los pies del tiesto desobedeciendo a los mandamases reales del partido, incontrolable por éstos, resultaría una amenaza para el orden establecido que todos los participantes en éste se aprestarían a combatir. Ahí lo dejo.

Pedro Sánchez por su parte, ha sabido jugar la carta del Dr No, que le ha llovido del cielo. Ante el electorado de izquierda, se ha presentado como el detentador de los valores reales y originales del PSOE, que fueron traicionados Susana y los suyos al posibilitar un gobierno del PP. El izquierdista honesto, íntegro, que no se prestó a ello y se mantuvo firme ante mamoneos tales, hasta que un golpe de estado le arrebató injustamente el mando y entregó el timón a los traidores.

 En realidad no había nada de eso. El hombre sabía que se lo jugaba todo. Era ahora o nunca. O salía elegido presidente, o su carrera política había acabado. De hecho, los de la auctóritas lo colocaron en su puesto como entretenimiento en tanto se preparaba y ultimaba el advenimiento de Susana Díaz, la gran esperanza del partido en aquellos momentos. Algo transitorio, todos lo tenían claro. Por eso Pedro se negó a dimitir y, a última hora, estaba dispuesto a estudiar todo tipo de pactos posibles, salvo el que tuviera por socio al PP. Siendo la segunda fuerza más votada, aunque a mucha distancia de los populares, cualquier acuerdo con cualquiera de las fuerzas restantes debía otorgarle a él la presidencia. El trato con los de la gaviota en cambio, dado que Rajoy tenía más votos que él, se la daba a éste. Por eso estaba dispuesto a pactar con quien fuera menos con el PP, no por ningún sentimiento de integridad izquierdista, que de eso ya hemos visto que hay poco cuando la afirmación de ser ellos un partido de siniestra, como bien observó Julio Anguita en una entrevista hace poco, no se vio acompañada de propuestas concretas de política izquierdista. Lo que viene siendo un brindis al sol, vamos.

Pedro fue por tanto el candidato populista, frente a la candidata de los señores del partido. La única opción con ciertos visos de honestidad, me pareció la de Patxi López, pero claro, ésta no tenía visos reales de conseguir nada. ¿Con el apoyo de quién contaba? ¿El portavoz de quién era él? El pobre estaba vendido, llamado a, en el mejor de los casos, actuar como bisagra que aperturara la puerta en una u otra dirección.

El mensaje de Sánchez sin embargo, caló entre los militantes socialistas que habían quedado en el partido convencidos de sus valores de izquierdas. Los que no pasaron a Podemos defraudados, restaron desencantados a la espera de que apareciera un nuevo líder que defendiera de forma creíble ese espíritu, y el no es no de Pedro y la traición susanista encumbró a éste como ese héroe que necesitaban, el mesías que podría devolver al partido su grandeza de antaño. En fin…

El caso es que Pedro Sánchez, que hace tan sólo unos meses languidecía degradado a mero cadáver político en proceso de putrefacción, ha resucitado contra todo pronóstico, y la resurrección le ha otorgado una fuerza que nunca tuvo en su anterior andadura terrenal. En efecto, desde la debacle socialista causada por el movimiento Indignados-15M, el PSOE había perdido la poca credibilidad que le restara hasta entones como propuesta de izquierda a favor de Podemos. Ahora sin embargo, con esta afortunada (para él) combinación de factores, Pedro a reemergido como el héroe que el partido necesitaba en opinión de las bases, y eso puede conseguir que vuelvan muchos de los votos fugados a la formación liderada por Pablo Iglesias.

Hace algunas meses firmé esta frase lapidaria: “Pablo Iglesias fundó el PSOE y Pablo Iglesias lo remató”. Ahora las cosas ya no están tan claras. Desde luego, el socialismo internacional ha entrado en crisis –obsérvense los casos de Francia y Alemania- y pareciera que nos encontramos en un punto de inflexión, a las puertas de una nueva época en que cambiarán muchas cosas. La desaparición del Partido Socialista como tal semejaba una de esas posibilidades, pero el resurgimiento de Pedro Sánchez, cuanto menos, va a suponer un balón de oxígeno para éste, que así ganará algo de tiempo. Si ello les valdrá para asegurar su supervivencia, el futuro a medio plazo lo dirá.

domingo, 21 de mayo de 2017

¿DEBEN SACARSE LOS RESTOS DE FRANCO DEL VALLE DE LOS CAÍDOS? UNA REFLEXIÓN RAZONADA DESDE LA DERECHA


 
Hace días que quería escribir un artículo sobre este tema, que seguro molestará a muchos de los lectores que, teniendo un pensamiento de derechas como yo, pasen la vista por sus líneas. La cuestión, como casi todo, debe abordarse con actitud crítica y objetiva en la medida de lo posible, ausente de apasionamientos. Haciéndolo así, se llega infaliblemente a la respuesta de que sí, los restos de Franco deberían salir de allí. Y ello con base en dos fundamentos, ambos igualmente válidos y comprensibles para cualquier derechista que, aun siéndolo, opine desde la razón y la intelectualidad, y no el prejuicio o la pasión.

El primer argumento sería el de la justicia. No soy antifranquista. Lo siento, pero uno se cansa de hacer el primo. De ir por la vida con espíritu de justa autocrítica, reconociendo los crímenes y atrocidades cometidos por los regímenes de ultraderecha (mal llamados así, habría que decir, pues en realidad los fascismos tenían tanto de ésta como de extrema izquierda. Otro día hablaremos de ello), para  que luego, cuando les tocaría hacer lo propio a los izquierdistas y uno esperaría que, en correspondencia, lo hicieran, te salgan con la canción de las luces y las sombras del coleta, la Bescansa y compañia, e incluso dedicando sentidos homenajes y despedidas a represores y asesinos como Fidel Castro. Cansa. Si el viejo chivo tenía sus cosas buenas y sus cosas malas, entonces el tío Paco también, que los represaliados y muertos por las dictaduras de izquierdas no eran menos dignos que los de las de derechas, y además fueron muchísimos más. Así a bote pronto, uno calcula que no debieron pasar de diez o doce millones incluyendo el Holocausto –lo cual ya es una atrocidad-  las víctimas de la diestra, por los más de cien millones reconocidos de la siniestra.

Mi abuelo fue ejecutado por los rojos. No fue un político, ni un soldado, ni un pensador influyente… tan sólo un trabajador con ideas derechistas que tuvo la mala fortuna de vivir en la zona bajo dominio del bando equivocado. Tan sólo por eso, una noche fueron a buscarlo los partisanos para darle el “paseíllo”, acabando con su andadura por este mundo de un tiro en la nuca (supongo que fue ahí donde se lo dieron, mi padre nunca aclaró ese detalle ni a mí se me ocurrió preguntarle). Era una persona humilde, que se ganaba la vida con un pequeño negocio de confección de redes de pesca en Santa Pola, con el cual alimentaba a una familia de seis miembros: él, mi abuela y sus seis hijos, el menor de los cuales acabó pereciendo también a consecuencia del estado de necesidad y desamparo en que quedaron. Todo ello porque a los del supuesto bando de los buenos, no les gustaba la forma de pensar del padre de mi padre. Tan sólo por eso.

Yo no soportaría la idea de ver enterrado a mi abuelo en un eventual monumento con el que se homenajeara a Carrillo o la repugnante Pasionaria. Sería capaz de hacerlo saltar por los aires con una bomba. Es de suponer que los familiares de los caídos por la República (por Stalin más bien, pero OK, dejaremos eso también para otro día), que además no todos ellos fueron criminales ni malas personas, obviamente, y fueron enterrados allí sin el permiso de aquéllas, piensen de una forma similar. Podría decirme alguien que el Valle de los Caídos fue erigido en conmemoración de todas las víctimas de la Guerra Civil, pero, precisamente, para que ello sea cierto, no puede ensalzarse en él la tumba y figura del líder de una de las facciones, o bien habría que colocar al lado de la del Generalísimo y con los mismos honores y protagonismo, la del asesino de Paracuellos o algún otro dirigente rojo de similar relevancia. Algo que a mí también me asquearía a nivel personal, es evidente. Así que, para conciliar y respetar la memoria de todos los allí enterrados, no queda más remedio que sacar los restos de Franco para darles más adecuada sepultura en otro lugar.

Por otro lado, está también el argumento del pragmatismo. Seamos realistas: esos huesos van a salir de allí antes o después. Es sólo cuestión de tiempo, las rabietas y pataletas de mucha gente de derechas no lo va a evitar. Tarde o temprano, la izquierda volverá a gobernar en España, y entonces, con todos los resortes de nuevo en su mano (Administración, Cortes, TS… ¿Alguien seguía creyendo en la separación de poderes en España? ¡Despierten! Ya sentenció Alfonso Guerra hace camino de cuarenta años: “Montesquieu ha muerto”), dictará la orden. Si  no lo hace en la primera legislatura en que retome el cetro, será en la segunda y sino en la tercera. Su electorado se lo exige, y para seguir contando con éste, no tendrán más remedio que concedérselo, máxime cuando hoy se muestran tan batalladores y reivindicativos con en el gobierno del PP en lo que a este tema se refiere. ¿Por qué pues darle a la izquierda la satisfacción  sacar de allí esos restos en contra de nuestra oposición, dándonos en las narices y regodeándose en las redes sociales? ¿No sería más práctico hacerlo ahora por propia voluntad, para trasladarlos con dignidad y los honores que quieran dárseles al sitio que elija la familia?

Lo de Primo de Rivera es otro cantar. José Antonio sí fue una víctima más de la guerra. El debate, en su caso, debería gravitar en torno a la cuestión de su ubicación dentro del monumento, no a la pertinencia de la presencia de sus restos en éste.

domingo, 14 de mayo de 2017

NUEVAMENTE ESPAÑA ÚLTIMA EN EUROVISIÓN Y YO ME ALEGRO. NO AL EMPLEO DEL INGLÉS POR REPRESENTANTES POLÍTICOS Y ARTÍSTICOS ESPAÑOLES



Ahora triunfa la moda giliprogre que ensalza la lengua de los naturales de la pérfida Albión. Vemos muchos spots terminados con una cada vez más frecuente coletilla en inglés, absurda y sin venir a cuento, tan sólo porque parece que así mola más y queda más fardona la cosa (“my water, my life”, “conecting people”, “Mazda, drive together”…¡toma yaaa!), o incluso enteramente hablados en ese idioma, aunque anuncien un perfume de una diseñadora de un país castellano-parlante (Carolina Herrera); pedimos que nuestros niños salgan del instituto hablándolo correctamente y nos indignamos porque nuestros políticos no lo hacen, ni digamos ya del relaxing cup of café con leche de la Botella; muy convencidos todos de que para ser alguien hoy en día hay que dominar la lengua de Shakespeare y de que no podremos competir como país hasta que nuestra población no lo haga normalmente, como hace la alemana, la italiana, la noruega…

Vamos a ver, retrasados mentales: ¿alguien ha visto alguna vez a un político francés hablando en inglés? Ni se les pasa por la cabeza. Al que se le ocurriera hacerlo, cavaría su tumba política. Y su población es la que tiene el nivel más bajo de pitinglish en la Europa Occidental (sí, sí. Más incluso que nosotros). Allí la gente se niega por sistema a hablarlo en defensa de su propio idioma, concienciados de que éste y aquel son y han sido desde hace mucho rivales -por favor, que no me salga nadie con aquello de “¿ah, sí? Pues yo estuve de vacaciones en Francia y nos atendieron en perfecto inglés”. Claro. Y aquí también lo harán. Los establecimientos y negocios orientados al turismo o que tratan habitualmente con extranjeros, procuran tener trabajadores que dominen el inglés para atender a sus clientes-. Y sin embargo, Francia es la sexta potencia económica mundial. No parece pues que haya incompatibilidad entre ello y el desconocimiento del inglés.

Los hispanoparlantes son países emergentes. México es ya la decimoquinta potencia económica mundial y no tardará en adelantar a España misma, que con Rajoy parece haberse estabilizado en la decimosegunda posición (con Aznar llegamos a ser la octava). Argentina tardará algo más, pero también está llamada a ocupar uno de los puestos privilegiados. La comunidad hispanoamericana en general, es riquísima en recursos naturales y humanos, y ello se traducirá a lo largo del presente siglo en una escalada en el ranking. El mercado hispano-parlante está llamado a ser uno de los más potentes del mundo, más que el anglosajón, y el que quiera actuar en él tendrá que hablar castellano. Es decir, salvo que antes los hispanos hayan aprendido a hablar  inglés, pues siendo así y pudiendo manejarse en esta lengua, que ya dominan casi todos los actores internacionales (hablamos de mercado, no de cine), ¿para qué iba nadie a molestarse en aprender a hablar un lengua tan complicada como el español (la de los británicos es mucho más sencillo), cuando puede comunicarse en esta última, como hacen ya en sus relaciones con alemanes, italianos, noruegos…?

En Francia fue motivo de polémica la elección del cantante Sébastien Tellier con tema en inglés para actuar en nombre de Francia en Eurovisión, hasta el punto de llegar el diputado conservador François-Michel Gonnot a pedir explicaciones a la ministra de Cultura al respecto, afirmando que tal designación “conmociona a muchos ciudadanos que no entienden por qué Francia abandona la defensa de su idioma ante cientos de miles de espectadores”. Admiro y envidio a los galos por su compromiso de defensa con su idioma. Aquí nadie pide cuentas por estas cosas. Los españoles deberíamos aprender de ellos, negándonos a aprender inglés por sistema y, desde luego, exigir que nuestros políticos no lo hablen y en sus relaciones internacionales hagan valer el idioma de Cervantes. Igualmente, impedir que ningún cantamañanas como este Manel Navarro represente a nuestro país cantando en el de los guiris, afecte ello a la letra de la canción entera, como el año pasado, o sólo en parte, como éste . Quien necesite hablarlo o prevea que lo vaya a necesitar lo aprenda (de hecho, es uno de los que yo mismo  hablo), pero no podemos permitir que sea la tónica dominante en nuestra población su conocimiento.

martes, 9 de mayo de 2017

RE-TRA-SITO 2017, ¡MUERA EL COMUNISMO!

        Muy bueno y fino el vídeo de Zooropína. Muy bien traída la letra. Esta chica tiene talento. No es el tipo de cosas que suelo publicar en mi blog, pero la entendí que la excepción valía la pena.

Re-tra-si-to                                                                            
dicen democracia pero es comunismo.

Re-tra-si-to        
esto es lo que pasa por no abrir un libro.

Re-tra-si- to                                     
todo el mundo es malo si no ve lo mismo.

Re-tra-si-to                                                                            
2017, ¡MUERA EL COMUNISMO!

 

domingo, 7 de mayo de 2017

¿ES MACHISTA, DISCRIMINATORIA U OFENSIVA PARA LAS MUJERES LA PRESENCIA DE AZAFATAS EN EVENTOS DEPORTIVOS?


 
La polémica está ahí otra vez, reavivada en esta ocasión por la propuesta de Ganemos Jerez, apoyada por PSOE e IU, presentada con el objetivo de solicitar a la empresa Dorna Sport en orden a que "en todas las pruebas que organiza en la localidad, elimine las prácticas en las que se utiliza el cuerpo de la mujer como adorno y reclamo", a fin de combatir lo que ellos entienden como cosificación de ésta. ¿Realmente es así? La cuestión requiere de un análisis crítico y racional, enteramente ausente de prejuicios y apasionamientos. Es decir, justo lo contrario de lo que pueden ofrecer los sectores feministas o incluso las últimas reminiscencias del machismo que, por increíble que parezca, todavía subsisten a las puertas de la Era Espacial (por favor, que no me salga nadie con la cantinela aquella de que feminismo no es lo contrario de machismo, sino la defensa de la igualdad entre sexos, que la letra me la conozco bien y resulta encomiable en su anhelo literal, pero al cantarla sus autoras desafinan. Otro día dedicaremos un artículo a este asunto en concreto). No resulta tan sencillo ello como pudiera parecer. Vivimos un momento en el cual la corrección política es la vara con que se mide a nuestros políticos, y una salida del guión establecido puede suponer el fin de la carrera del responsable o la pérdida de muchos miles de votos. El electorado feminista supone un importante número de éstos. Los partidos de izquierda le bailan el agua –al igual que la derecha hace lo propio y por idéntico motivo al católico- y sus rivales a la diestra no se atreven a contrariar muchos de sus postulados, por absurdos que resulten a veces, por miedo a ser tachados de machistas, detractores de la libertad de la mujer, etc. En fin, vayamos a lo que nos ocupa.
Los sexos, hombre y mujer, no son iguales, por más que así intenten vendérnoslo a menudo. Esa es una verdad que las propias feministas reconocen, pero tan sólo nominalmente o en cuanto les interesa. Uno de los aspectos en el cual la ignoran sistemáticamente, es el de la sensualidad y el erotismo. En la gran mayoría de especies del reino animal, incluidos los mamíferos y, concretamente, nuestro Orden, los primates, el poder de atracción sexual de la hembra resulta muy superior al del macho. Sólo hay que echar un vistazo a lo que ocurre cuando una gata o perra se encuentra en celo. Sus congéneres del otro sexo se vuelven locos y entran en un estado de frenesí en el cual llegan a perder toda prudencia y no prestan atención a otra cosa. No existe una reacción equivalente en ellas, que jamás sienten una atracción tan pasional, inmediata e irresistible.
En ello hay que buscar la base de este asunto que hoy nos ocupa. No se trata de una construcción de género, como pretenden vender los feminismos, sino de una pauta de comportamiento sexual totalmente natural. La naturaleza, que suele ser sabia, decidió dividir los poderes como en su momento hiciera el conde de Montesquieu, otorgando al macho el de la potencia física y la hembra el del celo. Por ello, las  marcas de los varones son superiores a las mujeres en casi cualquier disciplina deportiva –salvo aquellas que no impliquen una competición decisiva de fuerza, resistencia, etc-, mientras que ellas destacan muy por encima de ellos en aquellas actividades que tienen que ver con la sensualidad, la belleza y el erotismo (modelaje, iconografía erótica en general…). Alguien me diría, llegados a este punto, seguro, que también las mujeres sienten atracción sexual (“¿qué me dices del fenómeno fans, mucho más poderoso entre ellas que entre ellos?”) y que también hay modelos y guaperas entre ellos. Claro. Igual que también hay mujeres extraordinariamente fuertes, grandes… En cuanto a lo segundo (sex-symbols masculinos), haberlos haylos, por supuesto, pero sólo hay que fijarse en su número e influencia en la cultura y mentalidad colectiva para responder a esta cuestión. Claudia Schiffer, Cindy Crowford, Naomi Campbell, Gisele Bundchen, Heidi Klum, Adriana Lima… ¿Cuántos nombres de modelos varones se han instalado en la mentalidad colectiva occidental como esos? Si bien no exactamente lo mismo, algo parecido podemos decir de los actores. Marilyn, Ava Gardner, Rita Hayrwort, Brigitte Bardott, Rachel Welch, Grace Kelly, Liz Taylor… Bo Derek, Kim Basinger, Julia Roberts, Brooke Shields, Sharon Stone… Angelina Jolie, Scarlett Johanson, Hale Berry, Penélope Cruz, Charlize Theron… Sabrina, Marta Sánchez, Samantha Fox, Beyonce, Rihanna, Jennifer López… También hay nombres masculinos junto a esos (Clark Gable, Paul Newman, Robert Redford… Brad Pitt, George Clooney…), pero podríamos citar, a bote pronto y sin esforzarnos, al menos cuatro o cinco de féminas por cada varón, con mucha más repercusión socio-cultural y permanencia en el tiempo además.
Y aquí llegamos adonde íbamos. Las feministas se quejan, entre otras cosas, de que en las competiciones se contratan azafatas para ser exhibidas y no azafatos (hasta el nombre suena ridículo), entendiendo que ello supone ofensa para las mujeres y una discriminación. En cuando a esto segundo, nada más lejos de la realidad. Si entendemos que estas chicas son contratadas por el reclamo que ejercen en el público masculino, que es el que mayoritariamente sigue este tipo de deportes en que, por lo general, se recurre a ellas (motor, ciclismo…), y teniendo en cuenta lo explicado en los párrafos anteriores, es claro que ellos no resultan tan útiles al fin pretendido. No hay discriminación cuando se recurre a personas de un sexo porque las del contrario no resultan ideales para ello.  Es lo mismo que cuando se prefiere hombres a mujeres para realizar trabajos que requieren fuerza y resistencia física (cargador de muebles para mudanzas, albañil…). De hecho y analizada adecuadamente la cosa, son las feministas las que están discriminando a las mujeres, pues condenan la realización por parte de éstas de tareas para las cuales están mejor dotadas que los hombres, mientras que nadie protesta cuando son los varones hacen lo propio con aquellas otras en las cuales resultan superiores.
No hay trato desigual no justificado pues. El empresario tan sólo contrata a quien, por sus características, mejor puede cumplir la función en cuestión. En cuanto a lo ofensivo del asunto, muchas de estas mismas chicas han elevado su voz para hacer saber que no se sienten ofendidas y atacar estas iniciativas por considerar que vienen a quitarles su trabajo. Las/os feministas se defienden argumentando que les ocurre lo mismo que a las mujeres musulmanas que interiorizan y asumen como correcta la imposición de uso del burka o el hiyab. Ellas también han interiorizado las imposiciones del hetereopatriarcado sin darse cuenta. Por supuesto. Lo que sea menos admitir que también ellas/os pueden estar equivocados. Quien no es feminista, con todo lo que ello implica (ideología izquierdista, defensa del aborto libre, antagonismo clerical…), es porque, consciente o inconscientemente, es machista y sigue los dictados de aquél. Esa es la forma de pensar de esta gente tan “defensora” de la democracia y la libertad de pensamiento y expresión. Quizá lo que deberían hacer las feministas es predicar más con el ejemplo. Aceptar que su opinión es tan sólo una más de las que admite una democracia, y que pueden existir otras diferentes dentro de ésta que sean tan válidas y respetuosas con ella como las suyas; así como que hay mujeres que opinan de manera diferente a ellas y no por ello tienen que estar sometidas al lavado de cerebro del hetereopatriarcado (vaya tela el palabro)
Dicho esto no obstante, hay que afirmar también que cierto significado asociado a la función de estas chicas, sí podría entenderse ofensivo hoy día. En efecto, estas celebraciones de victoria con chicas guapísimas (varias, porque además son mínimo dos, una para cada brazo, como Dios manda) besando y abrazando al machote ganador, son herencia directa de los homenajes dispensados a los gladiadores, generales, etc vencedores en la Antigüedad, a los cuales se recompensaba con las más bellas vírgenes, esclavas del harén imperial, etc, al más puro estilo del spot del perfume Invictus de Paco Rabanne. Eso sí resulta cosificador y ofensivo. Las mujeres no pueden seguir considerándose “trofeos” para el ganador hoy en día. No hay discriminación en contratar hermosas azafatas para que amenicen el evento con su belleza y sensualidad, igual que no la hay en contratar fornidos mozos para realizar el traslado de muebles en una mudanza. Ahí no hay ofensa, tan sólo aprovechamiento de ciertas características inherentes a un determinado sexo, más desarrolladas en algunos individuos dentro de éste que en otros. Las muchachas pueden dar la salida de la carrera, pasar los carteles, etc sin problema, pero, quizá, la celebración del vencedor con entrega de flores entre besos y abrazos de ellas sí está fuera de lugar. El premio al Aquiles de hoy no puede seguir siendo la bella Briseida.

Por otro lado, también hay que darle la razón a las feministas al hacerse eco de la reclamación de una de estas chavalas, que se quejaba por el hecho de haber sido obligadas a trabajar con minifalda y en ropa de verano en un ambiente gélido, con súbita e imprevista caída de las temperaturas. Lo que no es de recibo, no es de recibo. El trabajo debe realizarse en unas condiciones dignas y respetuosas con los derechos de los trabajadores, a los cuales no se les puede exigir exponer su salud si expresamente no venía establecido en el contrato que esa era una de sus funciones (como ocurre con los probadores de medicinas experimentales, por ejemplo).
Antes de cerrar el artículo, haré una referencia a la periodista Elisa Beni, a la cual escuché argumentar el otro día en un programa de televisión, al hilo del asunto que nos ocupa, que la libertad del individuo, garantizada constitucionalmente, no puede amparar estas cosas, igual que no ampara las violaciones, injurias, etc. Sinceramente, creo que he escuchado a poca gente decir tantas tonterías como a esta mujer. Así, a bote pronto, ni siquiera la fenecida Mª Antonia Iglesia recuerdo que firmara tantos disparates y absurdos.
 A ver, Elisa, alma de cántaro, claro que la libertad debe tener ciertos límites. En concreto, los bienes jurídicos de los demás, protegidos por nuestro ordenamiento. Siempre que no entre en conflicto con esto, cada cual puede hacer con su cuerpo lo que quiera, sin que nadie pueda prohibírselo por sentir subjetivamente ofendidas sus convicciones ideológicas. Los límites impuestos legalmente actúan para proteger ofensas objetivas, no para salvaguardar la fina piel de las feministas. Al final es lo de siempre: la izquierda es defensora de la libertad, sí, pero ojo, libertad para hacer lo que a la izquierda le guste o no le moleste. Sólo para eso. Si no es así, comenzamos a pasar de Trotsky a Stalin.

domingo, 16 de abril de 2017

POR LA BOCA MUERE EL PEZ (FEMINISTAS)

Recientemente he tenido oportunidad de leer una entrevista realizada en julio de 2015 a la cantante Lou Doillon. En ella, la  hija del cineasta Jacques Doillon y la actriz y cantante Jane Birkin, que hace del feminismo su bandera, vierte una serie de afirmaciones que vienen a revelar la idea que realmente anida en la mente de estas mujeres, y que queda bastante alejada de la defensa de la igualdad entre sexos que pretenden vender como su causa.
En concreto, dos son las que resultan tan cristalinas y transparentes como el agua de un limpio arroyo en la montaña:
 "Tengo derecho a criar a mi hijo sola si me da la gana". No, no lo tienes. Lo tendrás si su padre te lo otorga. Si no es así, él tiene tanto derecho como tú sobre él y obligarte a criarlo conjuntamente con él.
"Puedo echarlo a la calle". Efectivamente. Pero si es él el que te echa a ti, entonces hablaréis de maltrato de género (o machista, como os gusta llamarlo).
Me sabe mal criticar a una chica tan guapa, ¿es eso machismo? (pregunto, porque últimamente, en opinión de l@s feministas, parece serlo toda expresión por parte de un varón alabando la belleza de una mujer). En cualquier caso, vemos que guapas tontas, como meigas, haberlas haylas. Afortunadamente, también las hay -y muchas- inteligentísimas, demostrando que la equiparación automática es puro prejuicio. La cuestión es que esta chica, que reniega del uso exhibicionistas que mujeres como Nicki Minaj o Kim Kardashian hacen de su cuerpo, intentó abrirse camino como modelo -¡esa profesión tan "aclamada" por sus correligionarias!- sin conseguirlo. Uno, que es muy mal pensado, no puede menos que preguntarse si el hecho de haber fracasado en su intento dectriunfar como "guapa profesional" tendrá algo que ver con su feminismo.
Mi abuelo, que pasó por la vida como hombre persona sabia y juiciosa, decía que si quieres conocer a alguien, solo tienes que dejarle hablar y escuchar. Se delatan solas. No existe el feminismo. Es hembrismo. Puro y duro.


*Enlace al artículo referenciado:
http://smoda.elpais.com/celebrities/lou-doillon-las-mujeres-tenemos-que-ir-con-mucho-cuidado-para-no-perder-terreno/?id_externo_rsoc=FB_CM

jueves, 13 de abril de 2017

ECHANDO POR TIERRA TEORÍAS FEMINISTAS SOBRE LA INFLUENCIA DE LA CONSTRUCCIÓN DE GÉNERO EN EL COMPORTAMIENTO DE NIÑOS Y NIÑAS Y LA IDENTIDAD SEXUAL

 
Traigo hoy un artículo interesante publicado por ABC el 24/08/2015, que viene a echar por tierra una parte importante del sustrato de la mitología feminista, en concreto el relacionado con la influencia de la construcción de género en el comportamiento de niños y adolescentes, así como en la identidad sexual del individuo.
Hay que ir por partes, el tema es bastante amplio de por sí, y no todo lo defendido por los feminismos es falso o inexacto. Sólo una gran parte de ello, aunque probablemente está suponga no menos del 70% de sus teorías al respecto. En concreto, el texto se refiere a la tan cacareada identidad sexual inducida -cuando no directamente construida-. "Los niños juegan con balones, armas de plástico, etc y las niñas con muñecas porque desde pequeños les enseñan que es lo propio de su sexo".
Falso. Esa teoría desconoce -en muchos casos, seguramente, de forma consciente- el hecho de que en el organismo del varón hay una cantidad de testosterona muy superior a la existente en el de la hembra. Esta hormona, que determina la mayor (tendencialmente) musculatura, fortaleza física, etc de los hombres respecto de las mujeres, implica asimismo una mayor agresividad, y, derivado de ello, una mayor atracción por aquellas actividades que supongan competir con otros individuos o recreen esta competencia (deportes, juegos de guerra o combate). Ellas por su parte, cuentan con su instinto maternal -que existe por más que las feministas renieguen de él y se tiren de los pelos cuando se lo mentas-, siendo su preferencia por jugar con muñecas una manifestación de éste.
Pues bien, de eso trata este artículo sobre el que comento. Un varón es varón desde que nace (incluso antes), y en su comportamiento como tal no viene determinado por la educación recibida. Parece posible que ésta pueda influir en alguna medida, pero, desde luego, no es el factor principal ni el determinante, sino más bien uno muy secundario.
Este caso en particular no lo conocía, pero sí otro en la misma línea. Recuerdo que se lo contaba a profesoras feministas durante la carrera en los cursillos de la asignatura de Prácticum y se ponían muy nerviosas. Una en particular, portavoz de algún importante colectivo feminista alicantino a la cual vi después en televisión un día, llegó a decirme que lo que ellas decían eran teorías científicas "confirmadas", y lo mío "sólo opiniones". Cuando le contesté que lo que yo decía también eran teorías científicas y que las suyas estaban lejos de estar confirmadas (muy al contrario, hace ya bastantes años que van quedando desfasadas para todos salvo ellas), casi echaba humo. Estoy convencido de que me miró con auténtico odio.
En fin, os dejo con el artículo.
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DAVID REYMER, EL «NIÑO COBAYA» AL QUE CRIARON COMO MUJER HASTA LOS QUINCE AÑOS 
»Tras perder el pene a los pocos meses de vida, un psicólogo convenció a sus padres para que le ocultaran la verdad
 I. Miranda - Madrid24/08/2015
 
Brenda no supo que había nacido siendo un varón hasta que tuvo 15 años. Fue una tarde de 1980 cuando su padre, torturado por el sufrimiento que veía, le reveló el historia que habían estado manteniendo en secreto: había nacido en Canadá siendo Bruce, junto a su hermano gemelo Brian, pero una negligencia médica durante una circuncisión en 1965 había destruido sus genitales.
En un intento desesperado porque la vida de su hijo fuera satisfactoria, sus padres se pusieron en contacto con un psicólogo que aseguraba que la condición sexual no es innata, sino que es asignada mediante la educación en los primeros años de vida. Es decir, que si trataban a Bruce como Brenda, este se convertiría en una mujer plena, en vez de sufrir como un hombre sin pene. Se trataba de John Money, un psicólogo del hospital Johns Hopkins (Baltimore) famoso por sus teorías sobre el género. Además, era una oportunidad inigualable para Money de demostrar sus teorías, ya que tendría un sujeto de control: Brian, con la misma carga genética que su hermano, pero que tendría una orientación diferente.
El 3 de julio de 1967, los médicos sometieron a Bruce a una castración quirúrgica (quitándole los testículos) y le modelaron una vagina. Bruce se convirtió en Brenda a la vez que en un conejillo de indias. Mientras, las instrucciones para sus padres, Janet y Ron, fueron claras: no contarle jamás lo que había ocurrido.
Los niños fueron creciendo y la situación se fue complicando. Según contaría Janet ya en los años 90 al periodista de la revista «Rolling Stone» John Colapinto, la primera vez que trató de ponerle un vestido a Brenda intentó arrancárselo. «Recuerdo que pensé: “¡Dios mío, sabe que es un chico y no quiere que le vista como a una chica!”». Pero no solo fue aquello. Cuando su hermano jugaba a afeitarse con su padre, Brenda también quería. «Mi padre me dijo: “No, no. Tú vas con tu madre”. Me puse a llorar, “¿Por qué no puedo afeitarme también?”», contó él mismo. Desde pequeña incluso insistía en orinar de pie.
Por su parte, su gemelo identificaba a Brenda como a una hermana. «Pero ella nunca actuó como tal», reconoció al periodista de «Rolling Stone». «Si le regalaban una comba, para lo único que la usaba era para atar a la gente o para azotarla como si tuviera un látigo. Nunca la usó para su propósito real. Jugaba con mis juguetes mientras que los suyos, como una lavadora, solo los usaba para sentarse».
«Estudio John/Joan»
Sin embargo, para cuando cinco años después el doctor Money publicó el primer libro sobre el «estudio John/Joan» (como lo había bautizado) bajo el título «Man & Woman, Boy & Girl», las conclusiones que reflejaban eran las opuestas. Money aseguraba que tras haber enfatizado en el uso de la ropa femenina, Brenda ya tenía una clara preferencia por los vestidos. Que se sentía orgullosa de su pelo largo. Que por Navidades había pedido una casa de muñecas y un carrito de paseo. Que la orientación de género se había impuesto.
Para cuando Brenda llegó a la adolescencia sufría depresión y se había intentado suicidar al menos una vez. También tomaba estrógenos. Cuando el doctor Money le instó a que se sometiera a otra cirugía, se negó rotundamente. Fue entonces cuando sus padres decidieron contárselo. Fue entonces cuando Brenda pudo volver a ser un chico. Eligió de nombre «David» en honor al héroe bíblico que, desafiando todas las probabilidades, mató al gigante Goliat. Se sometió a una faloplastia y se quitó los pechos que le habían crecido gracias a las hormonas. Para cuando cumplió 23 años, se casó.
Sin embargo, su familia había quedado destrozada. Su madre Janet cayó en depresiones clínicas repetidas que requerían hospitalización. Su padre Ron se convirtió en un alcohólico. Su gemelo Brian abandonó los estudios y trató de suicidarse en varias ocasiones hasta que lo consiguió en 2002. Dos años después, con 38 años, David hacía lo mismo tras haberse divorciado años atrás de su mujer.
La historia de David Reimer saltó a la luz en 1997 gracias al doctor Milton Diamond de la Universidad de Hawai, quien convenció a David de que contar su caso ayudaría que no le ocurriera a nadie más. Meses después salía publicado también el artículo de John Colapinto que en el año 2000 se editaría en un libro titulado «Tal como la naturaleza lo hizo». La reflexión del doctor Milton Diamond fue: «Si todos estos esfuerzos médicos, quirúrgicos y sociales combinados no tuvieron éxito en hacer que este niño aceptara una identidad de género femenina entonces, tal vez, tengamos que pensar que hay algo importante en la constitución biológica del individuo»."