domingo, 7 de mayo de 2017

¿ES MACHISTA, DISCRIMINATORIA U OFENSIVA PARA LAS MUJERES LA PRESENCIA DE AZAFATAS EN EVENTOS DEPORTIVOS?


 
La polémica está ahí otra vez, reavivada en esta ocasión por la propuesta de Ganemos Jerez, apoyada por PSOE e IU, presentada con el objetivo de solicitar a la empresa Dorna Sport en orden a que "en todas las pruebas que organiza en la localidad, elimine las prácticas en las que se utiliza el cuerpo de la mujer como adorno y reclamo", a fin de combatir lo que ellos entienden como cosificación de ésta. ¿Realmente es así? La cuestión requiere de un análisis crítico y racional, enteramente ausente de prejuicios y apasionamientos. Es decir, justo lo contrario de lo que pueden ofrecer los sectores feministas o incluso las últimas reminiscencias del machismo que, por increíble que parezca, todavía subsisten a las puertas de la Era Espacial (por favor, que no me salga nadie con la cantinela aquella de que feminismo no es lo contrario de machismo, sino la defensa de la igualdad entre sexos, que la letra me la conozco bien y resulta encomiable en su anhelo literal, pero al cantarla sus autoras desafinan. Otro día dedicaremos un artículo a este asunto en concreto). No resulta tan sencillo ello como pudiera parecer. Vivimos un momento en el cual la corrección política es la vara con que se mide a nuestros políticos, y una salida del guión establecido puede suponer el fin de la carrera del responsable o la pérdida de muchos miles de votos. El electorado feminista supone un importante número de éstos. Los partidos de izquierda le bailan el agua –al igual que la derecha hace lo propio y por idéntico motivo al católico- y sus rivales a la diestra no se atreven a contrariar muchos de sus postulados, por absurdos que resulten a veces, por miedo a ser tachados de machistas, detractores de la libertad de la mujer, etc. En fin, vayamos a lo que nos ocupa.
Los sexos, hombre y mujer, no son iguales, por más que así intenten vendérnoslo a menudo. Esa es una verdad que las propias feministas reconocen, pero tan sólo nominalmente o en cuanto les interesa. Uno de los aspectos en el cual la ignoran sistemáticamente, es el de la sensualidad y el erotismo. En la gran mayoría de especies del reino animal, incluidos los mamíferos y, concretamente, nuestro Orden, los primates, el poder de atracción sexual de la hembra resulta muy superior al del macho. Sólo hay que echar un vistazo a lo que ocurre cuando una gata o perra se encuentra en celo. Sus congéneres del otro sexo se vuelven locos y entran en un estado de frenesí en el cual llegan a perder toda prudencia y no prestan atención a otra cosa. No existe una reacción equivalente en ellas, que jamás sienten una atracción tan pasional, inmediata e irresistible.
En ello hay que buscar la base de este asunto que hoy nos ocupa. No se trata de una construcción de género, como pretenden vender los feminismos, sino de una pauta de comportamiento sexual totalmente natural. La naturaleza, que suele ser sabia, decidió dividir los poderes como en su momento hiciera el conde de Montesquieu, otorgando al macho el de la potencia física y la hembra el del celo. Por ello, las  marcas de los varones son superiores a las mujeres en casi cualquier disciplina deportiva –salvo aquellas que no impliquen una competición decisiva de fuerza, resistencia, etc-, mientras que ellas destacan muy por encima de ellos en aquellas actividades que tienen que ver con la sensualidad, la belleza y el erotismo (modelaje, iconografía erótica en general…). Alguien me diría, llegados a este punto, seguro, que también las mujeres sienten atracción sexual (“¿qué me dices del fenómeno fans, mucho más poderoso entre ellas que entre ellos?”) y que también hay modelos y guaperas entre ellos. Claro. Igual que también hay mujeres extraordinariamente fuertes, grandes… En cuanto a lo segundo (sex-symbols masculinos), haberlos haylos, por supuesto, pero sólo hay que fijarse en su número e influencia en la cultura y mentalidad colectiva para responder a esta cuestión. Claudia Schiffer, Cindy Crowford, Naomi Campbell, Gisele Bundchen, Heidi Klum, Adriana Lima… ¿Cuántos nombres de modelos varones se han instalado en la mentalidad colectiva occidental como esos? Si bien no exactamente lo mismo, algo parecido podemos decir de los actores. Marilyn, Ava Gardner, Rita Hayrwort, Brigitte Bardott, Rachel Welch, Grace Kelly, Liz Taylor… Bo Derek, Kim Basinger, Julia Roberts, Brooke Shields, Sharon Stone… Angelina Jolie, Scarlett Johanson, Hale Berry, Penélope Cruz, Charlize Theron… Sabrina, Marta Sánchez, Samantha Fox, Beyonce, Rihanna, Jennifer López… También hay nombres masculinos junto a esos (Clark Gable, Paul Newman, Robert Redford… Brad Pitt, George Clooney…), pero podríamos citar, a bote pronto y sin esforzarnos, al menos cuatro o cinco de féminas por cada varón, con mucha más repercusión socio-cultural y permanencia en el tiempo además.
Y aquí llegamos adonde íbamos. Las feministas se quejan, entre otras cosas, de que en las competiciones se contratan azafatas para ser exhibidas y no azafatos (hasta el nombre suena ridículo), entendiendo que ello supone ofensa para las mujeres y una discriminación. En cuando a esto segundo, nada más lejos de la realidad. Si entendemos que estas chicas son contratadas por el reclamo que ejercen en el público masculino, que es el que mayoritariamente sigue este tipo de deportes en que, por lo general, se recurre a ellas (motor, ciclismo…), y teniendo en cuenta lo explicado en los párrafos anteriores, es claro que ellos no resultan tan útiles al fin pretendido. No hay discriminación cuando se recurre a personas de un sexo porque las del contrario no resultan ideales para ello.  Es lo mismo que cuando se prefiere hombres a mujeres para realizar trabajos que requieren fuerza y resistencia física (cargador de muebles para mudanzas, albañil…). De hecho y analizada adecuadamente la cosa, son las feministas las que están discriminando a las mujeres, pues condenan la realización por parte de éstas de tareas para las cuales están mejor dotadas que los hombres, mientras que nadie protesta cuando son los varones hacen lo propio con aquellas otras en las cuales resultan superiores.
No hay trato desigual no justificado pues. El empresario tan sólo contrata a quien, por sus características, mejor puede cumplir la función en cuestión. En cuanto a lo ofensivo del asunto, muchas de estas mismas chicas han elevado su voz para hacer saber que no se sienten ofendidas y atacar estas iniciativas por considerar que vienen a quitarles su trabajo. Las/os feministas se defienden argumentando que les ocurre lo mismo que a las mujeres musulmanas que interiorizan y asumen como correcta la imposición de uso del burka o el hiyab. Ellas también han interiorizado las imposiciones del hetereopatriarcado sin darse cuenta. Por supuesto. Lo que sea menos admitir que también ellas/os pueden estar equivocados. Quien no es feminista, con todo lo que ello implica (ideología izquierdista, defensa del aborto libre, antagonismo clerical…), es porque, consciente o inconscientemente, es machista y sigue los dictados de aquél. Esa es la forma de pensar de esta gente tan “defensora” de la democracia y la libertad de pensamiento y expresión. Quizá lo que deberían hacer las feministas es predicar más con el ejemplo. Aceptar que su opinión es tan sólo una más de las que admite una democracia, y que pueden existir otras diferentes dentro de ésta que sean tan válidas y respetuosas con ella como las suyas; así como que hay mujeres que opinan de manera diferente a ellas y no por ello tienen que estar sometidas al lavado de cerebro del hetereopatriarcado (vaya tela el palabro)
Dicho esto no obstante, hay que afirmar también que cierto significado asociado a la función de estas chicas, sí podría entenderse ofensivo hoy día. En efecto, estas celebraciones de victoria con chicas guapísimas (varias, porque además son mínimo dos, una para cada brazo, como Dios manda) besando y abrazando al machote ganador, son herencia directa de los homenajes dispensados a los gladiadores, generales, etc vencedores en la Antigüedad, a los cuales se recompensaba con las más bellas vírgenes, esclavas del harén imperial, etc, al más puro estilo del spot del perfume Invictus de Paco Rabanne. Eso sí resulta cosificador y ofensivo. Las mujeres no pueden seguir considerándose “trofeos” para el ganador hoy en día. No hay discriminación en contratar hermosas azafatas para que amenicen el evento con su belleza y sensualidad, igual que no la hay en contratar fornidos mozos para realizar el traslado de muebles en una mudanza. Ahí no hay ofensa, tan sólo aprovechamiento de ciertas características inherentes a un determinado sexo, más desarrolladas en algunos individuos dentro de éste que en otros. Las muchachas pueden dar la salida de la carrera, pasar los carteles, etc sin problema, pero, quizá, la celebración del vencedor con entrega de flores entre besos y abrazos de ellas sí está fuera de lugar. El premio al Aquiles de hoy no puede seguir siendo la bella Briseida.

Por otro lado, también hay que darle la razón a las feministas al hacerse eco de la reclamación de una de estas chavalas, que se quejaba por el hecho de haber sido obligadas a trabajar con minifalda y en ropa de verano en un ambiente gélido, con súbita e imprevista caída de las temperaturas. Lo que no es de recibo, no es de recibo. El trabajo debe realizarse en unas condiciones dignas y respetuosas con los derechos de los trabajadores, a los cuales no se les puede exigir exponer su salud si expresamente no venía establecido en el contrato que esa era una de sus funciones (como ocurre con los probadores de medicinas experimentales, por ejemplo).
Antes de cerrar el artículo, haré una referencia a la periodista Elisa Beni, a la cual escuché argumentar el otro día en un programa de televisión, al hilo del asunto que nos ocupa, que la libertad del individuo, garantizada constitucionalmente, no puede amparar estas cosas, igual que no ampara las violaciones, injurias, etc. Sinceramente, creo que he escuchado a poca gente decir tantas tonterías como a esta mujer. Así, a bote pronto, ni siquiera la fenecida Mª Antonia Iglesia recuerdo que firmara tantos disparates y absurdos.
 A ver, Elisa, alma de cántaro, claro que la libertad debe tener ciertos límites. En concreto, los bienes jurídicos de los demás, protegidos por nuestro ordenamiento. Siempre que no entre en conflicto con esto, cada cual puede hacer con su cuerpo lo que quiera, sin que nadie pueda prohibírselo por sentir subjetivamente ofendidas sus convicciones ideológicas. Los límites impuestos legalmente actúan para proteger ofensas objetivas, no para salvaguardar la fina piel de las feministas. Al final es lo de siempre: la izquierda es defensora de la libertad, sí, pero ojo, libertad para hacer lo que a la izquierda le guste o no le moleste. Sólo para eso. Si no es así, comenzamos a pasar de Trotsky a Stalin.

domingo, 16 de abril de 2017

POR LA BOCA MUERE EL PEZ (FEMINISTAS)

Recientemente he tenido oportunidad de leer una entrevista realizada en julio de 2015 a la cantante Lou Doillon. En ella, la  hija del cineasta Jacques Doillon y la actriz y cantante Jane Birkin, que hace del feminismo su bandera, vierte una serie de afirmaciones que vienen a revelar la idea que realmente anida en la mente de estas mujeres, y que queda bastante alejada de la defensa de la igualdad entre sexos que pretenden vender como su causa.
En concreto, dos son las que resultan tan cristalinas y transparentes como el agua de un limpio arroyo en la montaña:
 "Tengo derecho a criar a mi hijo sola si me da la gana". No, no lo tienes. Lo tendrás si su padre te lo otorga. Si no es así, él tiene tanto derecho como tú sobre él y obligarte a criarlo conjuntamente con él.
"Puedo echarlo a la calle". Efectivamente. Pero si es él el que te echa a ti, entonces hablaréis de maltrato de género (o machista, como os gusta llamarlo).
Me sabe mal criticar a una chica tan guapa, ¿es eso machismo? (pregunto, porque últimamente, en opinión de l@s feministas, parece serlo toda expresión por parte de un varón alabando la belleza de una mujer). En cualquier caso, vemos que guapas tontas, como meigas, haberlas haylas. Afortunadamente, también las hay -y muchas- inteligentísimas, demostrando que la equiparación automática es puro prejuicio. La cuestión es que esta chica, que reniega del uso exhibicionistas que mujeres como Nicki Minaj o Kim Kardashian hacen de su cuerpo, intentó abrirse camino como modelo -¡esa profesión tan "aclamada" por sus correligionarias!- sin conseguirlo. Uno, que es muy mal pensado, no puede menos que preguntarse si el hecho de haber fracasado en su intento dectriunfar como "guapa profesional" tendrá algo que ver con su feminismo.
Mi abuelo, que pasó por la vida como hombre persona sabia y juiciosa, decía que si quieres conocer a alguien, solo tienes que dejarle hablar y escuchar. Se delatan solas. No existe el feminismo. Es hembrismo. Puro y duro.


*Enlace al artículo referenciado:
http://smoda.elpais.com/celebrities/lou-doillon-las-mujeres-tenemos-que-ir-con-mucho-cuidado-para-no-perder-terreno/?id_externo_rsoc=FB_CM

jueves, 13 de abril de 2017

ECHANDO POR TIERRA TEORÍAS FEMINISTAS SOBRE LA INFLUENCIA DE LA CONSTRUCCIÓN DE GÉNERO EN EL COMPORTAMIENTO DE NIÑOS Y NIÑAS Y LA IDENTIDAD SEXUAL

 
Traigo hoy un artículo interesante publicado por ABC el 24/08/2015, que viene a echar por tierra una parte importante del sustrato de la mitología feminista, en concreto el relacionado con la influencia de la construcción de género en el comportamiento de niños y adolescentes, así como en la identidad sexual del individuo.
Hay que ir por partes, el tema es bastante amplio de por sí, y no todo lo defendido por los feminismos es falso o inexacto. Sólo una gran parte de ello, aunque probablemente está suponga no menos del 70% de sus teorías al respecto. En concreto, el texto se refiere a la tan cacareada identidad sexual inducida -cuando no directamente construida-. "Los niños juegan con balones, armas de plástico, etc y las niñas con muñecas porque desde pequeños les enseñan que es lo propio de su sexo".
Falso. Esa teoría desconoce -en muchos casos, seguramente, de forma consciente- el hecho de que en el organismo del varón hay una cantidad de testosterona muy superior a la existente en el de la hembra. Esta hormona, que determina la mayor (tendencialmente) musculatura, fortaleza física, etc de los hombres respecto de las mujeres, implica asimismo una mayor agresividad, y, derivado de ello, una mayor atracción por aquellas actividades que supongan competir con otros individuos o recreen esta competencia (deportes, juegos de guerra o combate). Ellas por su parte, cuentan con su instinto maternal -que existe por más que las feministas renieguen de él y se tiren de los pelos cuando se lo mentas-, siendo su preferencia por jugar con muñecas una manifestación de éste.
Pues bien, de eso trata este artículo sobre el que comento. Un varón es varón desde que nace (incluso antes), y en su comportamiento como tal no viene determinado por la educación recibida. Parece posible que ésta pueda influir en alguna medida, pero, desde luego, no es el factor principal ni el determinante, sino más bien uno muy secundario.
Este caso en particular no lo conocía, pero sí otro en la misma línea. Recuerdo que se lo contaba a profesoras feministas durante la carrera en los cursillos de la asignatura de Prácticum y se ponían muy nerviosas. Una en particular, portavoz de algún importante colectivo feminista alicantino a la cual vi después en televisión un día, llegó a decirme que lo que ellas decían eran teorías científicas "confirmadas", y lo mío "sólo opiniones". Cuando le contesté que lo que yo decía también eran teorías científicas y que las suyas estaban lejos de estar confirmadas (muy al contrario, hace ya bastantes años que van quedando desfasadas para todos salvo ellas), casi echaba humo. Estoy convencido de que me miró con auténtico odio.
En fin, os dejo con el artículo.
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DAVID REYMER, EL «NIÑO COBAYA» AL QUE CRIARON COMO MUJER HASTA LOS QUINCE AÑOS 
»Tras perder el pene a los pocos meses de vida, un psicólogo convenció a sus padres para que le ocultaran la verdad
 I. Miranda - Madrid24/08/2015
 
Brenda no supo que había nacido siendo un varón hasta que tuvo 15 años. Fue una tarde de 1980 cuando su padre, torturado por el sufrimiento que veía, le reveló el historia que habían estado manteniendo en secreto: había nacido en Canadá siendo Bruce, junto a su hermano gemelo Brian, pero una negligencia médica durante una circuncisión en 1965 había destruido sus genitales.
En un intento desesperado porque la vida de su hijo fuera satisfactoria, sus padres se pusieron en contacto con un psicólogo que aseguraba que la condición sexual no es innata, sino que es asignada mediante la educación en los primeros años de vida. Es decir, que si trataban a Bruce como Brenda, este se convertiría en una mujer plena, en vez de sufrir como un hombre sin pene. Se trataba de John Money, un psicólogo del hospital Johns Hopkins (Baltimore) famoso por sus teorías sobre el género. Además, era una oportunidad inigualable para Money de demostrar sus teorías, ya que tendría un sujeto de control: Brian, con la misma carga genética que su hermano, pero que tendría una orientación diferente.
El 3 de julio de 1967, los médicos sometieron a Bruce a una castración quirúrgica (quitándole los testículos) y le modelaron una vagina. Bruce se convirtió en Brenda a la vez que en un conejillo de indias. Mientras, las instrucciones para sus padres, Janet y Ron, fueron claras: no contarle jamás lo que había ocurrido.
Los niños fueron creciendo y la situación se fue complicando. Según contaría Janet ya en los años 90 al periodista de la revista «Rolling Stone» John Colapinto, la primera vez que trató de ponerle un vestido a Brenda intentó arrancárselo. «Recuerdo que pensé: “¡Dios mío, sabe que es un chico y no quiere que le vista como a una chica!”». Pero no solo fue aquello. Cuando su hermano jugaba a afeitarse con su padre, Brenda también quería. «Mi padre me dijo: “No, no. Tú vas con tu madre”. Me puse a llorar, “¿Por qué no puedo afeitarme también?”», contó él mismo. Desde pequeña incluso insistía en orinar de pie.
Por su parte, su gemelo identificaba a Brenda como a una hermana. «Pero ella nunca actuó como tal», reconoció al periodista de «Rolling Stone». «Si le regalaban una comba, para lo único que la usaba era para atar a la gente o para azotarla como si tuviera un látigo. Nunca la usó para su propósito real. Jugaba con mis juguetes mientras que los suyos, como una lavadora, solo los usaba para sentarse».
«Estudio John/Joan»
Sin embargo, para cuando cinco años después el doctor Money publicó el primer libro sobre el «estudio John/Joan» (como lo había bautizado) bajo el título «Man & Woman, Boy & Girl», las conclusiones que reflejaban eran las opuestas. Money aseguraba que tras haber enfatizado en el uso de la ropa femenina, Brenda ya tenía una clara preferencia por los vestidos. Que se sentía orgullosa de su pelo largo. Que por Navidades había pedido una casa de muñecas y un carrito de paseo. Que la orientación de género se había impuesto.
Para cuando Brenda llegó a la adolescencia sufría depresión y se había intentado suicidar al menos una vez. También tomaba estrógenos. Cuando el doctor Money le instó a que se sometiera a otra cirugía, se negó rotundamente. Fue entonces cuando sus padres decidieron contárselo. Fue entonces cuando Brenda pudo volver a ser un chico. Eligió de nombre «David» en honor al héroe bíblico que, desafiando todas las probabilidades, mató al gigante Goliat. Se sometió a una faloplastia y se quitó los pechos que le habían crecido gracias a las hormonas. Para cuando cumplió 23 años, se casó.
Sin embargo, su familia había quedado destrozada. Su madre Janet cayó en depresiones clínicas repetidas que requerían hospitalización. Su padre Ron se convirtió en un alcohólico. Su gemelo Brian abandonó los estudios y trató de suicidarse en varias ocasiones hasta que lo consiguió en 2002. Dos años después, con 38 años, David hacía lo mismo tras haberse divorciado años atrás de su mujer.
La historia de David Reimer saltó a la luz en 1997 gracias al doctor Milton Diamond de la Universidad de Hawai, quien convenció a David de que contar su caso ayudaría que no le ocurriera a nadie más. Meses después salía publicado también el artículo de John Colapinto que en el año 2000 se editaría en un libro titulado «Tal como la naturaleza lo hizo». La reflexión del doctor Milton Diamond fue: «Si todos estos esfuerzos médicos, quirúrgicos y sociales combinados no tuvieron éxito en hacer que este niño aceptara una identidad de género femenina entonces, tal vez, tengamos que pensar que hay algo importante en la constitución biológica del individuo»."

domingo, 26 de marzo de 2017

MERCEDES MILÁ Y EL CONCEPTO DE "IGUALDAD" FEMINISTA


Hace algunos días la periodista Mercedes Milá, feminista declarada y confesa, se vio involucrada en una discusión que ha sido trendig topic y ha desatado una comprensible oleada de indignación. La catalana es una de las defensoras en España de La enzima prodigiosa, un superventas sobre alimentación que sostiene que, preservando ciertas enzimas (proteínas) en el organismo, se pueden prevenir enfermedades cardíacas e incluso el cáncer. El bioquímico y nutrólogo José Miguel Mulet rebatió este libro en su blog en 2013, año en el que Milá lo promocionó Gran Hermano. Mulet tuvo la oportunidad de refutarlo frente a la presentadora en Chester in love este 5 de marzo, a lo cual ella respondió recomendándole "que leas el libro y que adelgaces, porque estás gordo", matizando después que el tamaño de su cintura "es peligroso para el corazón".

Está muy bien que matices, Mercedes, pero tú sabes muy bien lo que dijiste y por qué (“perdí el tiempo, me puso nerviosa porque criticó un libro sin argumentos...” Más adelante analizaremos si realmente fue así). El mismo significado hubieras podido transmitir usando otras palabras y adjetivos más afortunados, lo sabes bien, y no es precisamente falta de dominio del discurso y la palabra lo que podría alegar en su defensa una presentadora de televisión profesional con muchos años de experiencia en el directo. Si un hombre hubiera dicho algo así a una mujer, las feministas y todo el coro izquierdista que les dora la píldora le hubierais saltado a la yugular. Los argumentos ya los conocemos, ha ocurrido muchas veces. Habláis de bajeza moral y misoginia, de lo rastrero que resulta rebajarse a atacar a una mujer por su físico…

“Perdí el tiempo, me puso nerviosa porque criticó un libro sin argumentos…”. O sea, que un nutricionista y doctorado bioquímico es alguien que carece de argumentos para opinar sobre un libro que trata sobre nutrición. “Porque no se puede coger el rábano por las hojas, ya que, evidentemente, no hay una enzima prodigiosa…”. Evidentemente. No se puede juzgar un libro por la portada, incluso hay un famoso dicho popular que así sentencia. "Las enzimas prodigiosas no existen", argumentó Mulet. También desmintió algunos mitos de los que se hace eco la obra, como que la leche es mala o que clorar el agua es nocivo. "¿Sabes las vidas que ha salvado la cloración del agua?", te preguntó. ¿Realmente te parecen preguntas de alguien que critica por prejuicio y sin conocer el contenido de tus sagradas escrituras?

Recientemente has vuelto a hacer algunas declaraciones en relación con el tema. “Me han criticado por llamar gordo a un tío que estaba gordo”. Tú eres vieja y fea, Mercedes, y tienes risa de caballo. Nada malo ni criticable en decírtelo pues, ¿no?Este hombre, este científico -como le gusta que le llamen-…”. Tengo entendido que a ti te gusta que te llamen periodista, ¿no? Una mujer cuyo mayor logro profesional consiste en haber sido presentadora durante casi dos décadas de GH, programa esperpento que está y ha participado en el germen y evolución de la más genuina telebasura.

Os rasgáis (feministas, izquierdistas…) las vestiduras y vomitáis que es machismo y misoginia, lo más bajo y rastrero, despreciar a una MUJER por su aspecto físico. Esa es la palabra clave: "mujer". Si es hombre no pasa nada. Os metisteis hasta hartaros con el aspecto físico de Aznar (su bigote, su flequillo, su pose luciendo abdominales, su melena... incluso una escritora de vuestra secta se atrevió a asegurar que cuando un hombre de su edad se deja el pelo largo, es porque le está poniendo los cuernos su mujer), con la altura de Sarcozy en comparación con la Bruni, con la barriga de Gil y Gil o Berlusconi, el flequillo de Trump... No pasa nada, todo eso está bien, pero cuando se rieron del vestido tribal de Mª Teresa Fernández de la Vega o hablaron de los morritos de la Pajín montasteis el cirio. Como ahora. Esa es la IGUALDAD de las feministas. Pronúnciese HEMBRISTAS.

miércoles, 4 de enero de 2017

EL MACHISMO NO SIEMPRE ES LA CAUSA: ¡POR FIN ALGUIEN LO DICE! (MAGISTRADO DEL TS ANTONIO SALAS)

En los últimos días, el magistrado del Tribunal Supremo Antonio Salas ha venido elevando unas afirmaciones coincidentes en gran parte con las que el mismo que escribe había venido vertiendo en diversos cursos realizados con las feministas de TICAT y otras, que han venido a desatar de nuevo la furia de estas mujeres, tan lejos de fanatismos y respetuosas ellas, y quienes las secundan. A saber, al buen hombre no se le ha ocurrido otra cosa que opinar que no todos los maltratadores son machistas, existiendo casos en los cuales tal circunstancia no concurrirá y en que estaremos tan sólo ante individuos violentos que usan y abusan de la fuerza para imponerse a otras personas más débiles físicamente que ellos, en estos casos sus parejas. ¡Y con la Iglesia hemos topado!

Hasta el momento y a pesar de que alguna asociación judicial ya se ha pronunciado a favor del derecho del señor Salas a expresar su opinión, otras de tinte feminista lo han hecho en un sentido bastante distinto y la responsable de la Comisión del Igualdad del PSOE, Soraya Vega, ha pedido que el Consejo General de Poder Judicial actúe de oficio, afirmando, muy convencida ella, que no puede ocupar un cargo como el suyo alguien que piense de esa manera. ¡Libertad de pensamiento y expresión al carajo! O besas la tierra que pisan las feministas, o al paredón. ¿Discrepar? ¡Ni se te ocurra! Estamos en una democracia y puedes pensar y decir lo que quieras, con los límites constitucional y legalmente establecidos. Es decir, siempre que con ello no  injuries ni calumnies a nadie, hagas apología de ideologías y demás prohibidas o vayas en contra de los postulados del feminismo. Esto último no lo dice la CE ni ninguna Ley, pero da igual, ¿a quién le importa? En realidad, es la más cerrada de estas prohibiciones. Si unas declaraciones incurren en lo primero o lo segundo, es algo que deberá interpretar un juez, y no vaya a creerse que son muy dados a sentenciar que lo hacen. En el tercero en cambio, decir determinadas cosas puede bastar para acabar con la reputación de determinadas personas.

Vamos a ver: yo, personalmente, he conocido casos de maltratadores que no mostraban signo de machismo alguno. Se trataba en cambio de personas muy violentas, con antecedentes en algunos casos por agresiones anteriores.  Por supuesto, se trataba de individuos que se veían con frecuencia mezclados en peleas, riñas, etc con conocidos y desconocidos. El tipo de energúmeno que con facilidad se baja del coche para abalanzarse sobre otro conductor con el que ha tenido algún percance de tráfico y golpearlo brutalmente, o que acaba a las manos con alguien cada vez que sale de fiesta. El típico matón que en el colegio acosaba y apaleaba por rutina y mera diversión a los chiquillos que tenían la mala suerte de tenerlo por compañero y no las narices necesarias para plantarle cara y hacerse respetar a puñetazos. El que convertía en un infierno para sus hermanos (y hermanas) la convivencia con él, hasta para sus padres en algunos casos. ¿Resulta extraño pensar que alguien así agreda a su pareja? ¿Es necesario que concurra el ingrediente de machismo? Si a todos aquéllos los agredía y maltrataba SIN NECESIDAD de existencia del elemento machista, ¿por qué ha de pensarse que éste ha de darse OBLIGATORIAMENTE cuando la maltratada sea su pareja? ¿No resulta más lógico pensar que simplemente es un indeseable que agrede a todo el que puede y se pone a su alcance? La pobre desgraciada que tenga la desdicha de convertirse en su pareja, será la que más lo sufra por ser la que más tiempo comparta con él y en un ámbito de intimidad además, más adecuado para garantizar la intrascendencia e impunidad de las agresiones.

Evidentemente, éste no será el caso de todos los agresores. Habrá muchísimos en las cuales la base del asunto esté en el machismo, pero eso no significa que en todos sea así. Estamos ante un problema de violencia generalizado que se ha visto agravado de un tiempo a esta parte. Chavales que agreden a sus padres, hermanos, profesores, compañeros… en ocasiones incluso grabando la “hazaña” en vídeo para difundirla y así humillar a sus víctimas aun más. No sólo varones, también las chicas incurren en ello, lo cual demuestra, como señalábamos el magistrado yo, que de ser las féminas más fuertes físicamente que el varón, se darían igualmente agresiones a sus compañeros.  ¿No es lo lógico pensar que quien actúa así, sea o no machista, agredirá también a su pareja? ¿Es posible que este dato de la creciente violencia de los muchachos, la cual ya hemos visto no tiene nada que ver con machismo alguno, pues también las hembras incurren en ella, tenga a su vez “alguna” relación con la estadística que nos dice que aumenta el número de agresiones en parejas muy jóvenes, a pesar de la labor de educación que se está llevando a cabo para intentar desterrar concepciones machistas? Y sin embargo, hemos dictado y promulgado una Ley de Violencia de Género que parte de la base de que el origen del problema está necesariamente en el machismo, y todas las políticas institucionales emprendidas en este sentido de combatir la violencia sobre las mujeres está orientada en ese línea; a pesar de lo cual las cifras de mujeres maltratadas y asesinadas no desciende. ¿No será posible pues que el magistrado y quienes como él pensamos tengamos razón? ¿Que se esté intentando secar una fuente que no es la única de la cual procede el agua que nos inunda y ahoga, y que sea ese el motivo por el cual, “inexplicablemente”, todas las medidas adoptadas no se traducen en un descenso de los números?

Pero no hay caso. El feminismo ha conseguido poner en marcha su caza de brujas, persiguiendo el fantasma del machismo como causa, junto a la Iglesia Católica y la Derecha, de todos los males que aquejan a la Humanidad. Ellas se quedan con su sensación de haber logrado algo así y quienes las secundan aseguran su voto. Todo correcto a la izquierda del Edén. El problema viene cuando muerdes la manzana del Árbol del Saber y se te ocurre reflexionar y plantear dudas y preguntas que incomodan y no encajan con el modelo impuesto. La corrección política cumple su función.

No estoy tan de acuerdo con las otras afirmaciones del buen magistrado. Aquéllas en las que opina que debería equipararse en lo penal a hombres y mujeres. La Ley de Violencia de Género tiene su sentido, por más que quizá pueda estar errada en ciertos planteamientos. La mujer, por lo general, es más débil físicamente hablando que el hombre, circunstancia que la convierte en la parte débil de la pareja en ese sentido. Es por ello que preocupa tanto el que ellas sean agredidas por sus compañeros sentimentales, pues tememos por su vida e integridad (ahí están las estadísticas), y no cuando ocurre a la inversa, ya que un hombre que es golpeado por su chica (mujer, esposa, cónyuge…) no aparenta correr peligro de acabar en el hospital o la morgue. Es por ello que hemos dictado una Ley que las protege a ellas exclusivamente, pues es principio de nuestro Derecho que la vía Penal siempre debe ser restringida a aquellos casos en que resulte absolutamente necesaria y no pueda conseguirse el mismo resultado recurriendo a otra.

El señor Salas se plantea el supuesto en que sea la mujer la que tenga una fuerza física superior agreda a su pareja. Sin duda, van a ser muy pocos aquellos en que se dé el primer requisito de estos dos enunciados. Y teniendo que concurrir ambos –que sea más fuerte ella y que decida aplicar esa superioridad al maltrato físico hasta llegar a comprometer la vida o la integridad de su compañero-, la cosa semeja más un caso de laboratorio forzado para sustentar su idea, que algo con visos de estar produciéndose realmente. Aunque también es cierto que, existiendo la posibilidad, quizá habría que planteárselo.

No obstante lo anterior, también verdad que la Ley de Violencia de Género otorga un poder a las mujeres que no ostentan los denunciantes por cualquier otro tipo de delitos. En ninguno se decreta la prisión provisional con tanta facilidad e incluso ausencia de indicios racionales de culpabilidad como en éste, lo cual implica el peligro de que aquel sea usado de forma perversa e injusta por ciertas féminas. Efectivamente, mediante una denuncia falsa se puede causar un perjuicio moral enorme y de muy difícil o imposible reparación al varón, siendo el castigo en caso de ser descubierta y probada la falsedad insignificante. Por favor, llegados a este punto, que no salga nadie con aquello de que las estadísticas dicen que las denuncias falsas son casi inexistentes. Tecnicismo jurídico. Por tales se entienden aquellas cuya falsedad ha sido declarada en sentencia. ¿Cómo se prueba un hecho negativo (que no has hecho aquello de lo que se te acusa)? Es lo que los juristas denominamos una prueba diabólica. Dado que, además, se trata de hechos que, supuestamente, habrían ocurrido en la intimidad del hogar y sin testigos en la mayor parte de las ocasiones, ciertamente la posibilidad de demostrar su  inexistencia se representa realmente complicada. Por ello los juzgadores, aunque lleguen a hacerse idea de que los hechos denunciados son falsos, en la inmensa mayoría de ocasiones no tendrán suficiente prueba de cargo y lo que harán será archivar o absolver al acusado simplemente, sin que se entre a acusar a la denunciante a su vez. De ahí el “bajo” número de denuncias falsas.

En fin, con todo esto, lo que quería concluir es que pienso que la Ley de Violencia de Género debe existir, pues es necesario proteger a las mujeres debió a su mayor vulnerabilidad en este sentido. Sin embargo, quizá habría que replantearse su fundamento y orientación, y también habría que establecer una mayor penalidad para aquéllas que hagan mal uso de ella, pues si ésta les ofrece una capacidad de producir perjuicio muy superior a la que se otorga a la víctima de cualquier otro delito, también es justo que se castigue más duramente su empleo perverso y abusivo. Como decía Spiderman, un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

viernes, 30 de diciembre de 2016

PEDRO VARELA: MEJOR CALLADITO, QUE SUBE EL PAN


Mira que suelo ser detractor de las feministas y quienes las apoyan, sólo hay que echar un vistazo a otros artículos redactados y publicados por mí en este mismo blog para comprobarlo, pero es que en algunas cosas (pocas, pero algunas) tienen razón, y si entras a rebatir las más claras de éstas, y además con argumentos tan absurdos, lo único que consigues es ponerte en ridículo y salpicarnos al resto de derechistas -fascistoides, como éste palurdo-. Luego piensan que todos somos igual de idiotas.

Casi todo su discurso es un puro disparate y acumulación de tonterías sin sentido alguno si entras a considerarlas (es decir, en línea con el de su bienamado führer, pero sin el talento de éste para la oratoria. Téngase en cuenta que el del bigote ridículo parece ser que fue un gran orador, pero basaba la efectividad de su discurso en el tono, no en su contenido. Gritaba, gesticulaba, apelaba a lo más instintivo e irracional de las masas... y con ello conseguía enardecerlas y que, una vez sumidas en el trance colectivo, interiorizasen los absurdos que les vendía, no por lo que decía, sino por esa forma extrapasional con que lo hacía. Pero a lo que voy a referirme en estas líneas, es concretamente a las siguientes afirmaciones vertidas por el bueno de Pedrito en su conferencia de hace tres días en la librería Europa.

“Una ideología dominante se iba imponiendo en la mentalidad de toda la población. Una forma de pensar absolutamente destructiva.  Primero, desenraizar las personas de su pasado, desenraizar al hombre y a la mujer, con peleas artificialmente creadas, debido a la ideología de género. Una vez enfrentados el hombre y la mujer en una batalla inenarrable, inexistente en ninguna otra cultura en la historia de los pueblos, los niños han quedado sin familia, y al quedarse sin familia, los niños han pasado a la tutela ideológica del sistema. ¿Quién educa hoy a los niños? La tele, Internet, la ley de ciudadanía impuesta forzosamente en los colegios?...” 

      Pedro Varela

Estoy OK en alguna de las cosas que dice –por ejemplo, en eso de que se está forzando la guerra entre sexos (que no género, por cierto), pero en lo de que en ninguna otra cultura del pasado ha existido ésta, se ha lucido el Einstein este. Claro que no existió: porque la mujer estaba silenciada y oprimida, totalmente sometida legal y socialmente al hombre. No tenía apenas derechos, el que mandaba hasta que se casaba era su padre (y hasta sus hermanos varones) y a partir de ahí el marido, y ella a callar y obedecer lo que decidieran por ella. Por eso no había guerra entre sexos. Vaya gilipollez de argumentación.

En lo demás, repito que coincido en parte –tampoco en todo-, pero es que con ese defecto en su argumentación, ya se lo ha puesto en bandeja a las feministas para que lo dejen en ridículo y echen por tierra todo su discurso. Vaya un talento el de este hombre. Se le nota de dónde viene. Mejor calladito.

Soy derechista. Siempre lo ha sido y siempre lo seré, por convicción propia y con base en muchos años de estudios, lecturas y reflexión interna, pero, por favor, que nadie me confunda nunca con un esperpento como el tipejo éste. Pululo por foros y grupos de derecha, y allí veo que esta confusión no se da sólo entre izquierdistas y extraños, sino igualmente entre los propios simpatizantes de ésta -más propiamente dicho, en el 70 u 80 %, gente que tan sólo cree serlo-. Lo primero que habría que tener claro pues, es qué significa realmente ser de derechas (remito al artículo en este mismo blog titulado “¿Qué es ser de derechas?” http://sentenzyablog.blogspot.com.es/2016/11/que-es-ser-de-derechas.html). Y es que la fuerza de la derecha está llamada con el tiempo a ser también su debilidad, y acabará pasándole factura. A saber, esa unidad que convierte a su electorado en una amalgama en la que se mezcla todo lo que queda a la diestra del PSOE, desde el centro derecha democristiano, hasta los extremistas fascistas o neoliberales. Y claro, si metes en una misma casa monárquicos, antimonárquicos, patriotas y nacionalistas españoles, ultracatólicos, procapitalistas a los que e patriotismo se la trae al viento… al final la cosa tendrá que romperse por algún lado y estallar por necesidad.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

YO ESTOY CON SANTIAGO SEGURA: ME GUSTABA CARRIE FISHER.




      Nos estamos volviento gilipollas. Ahora, según las feminazis, va a resultar que es misógino, machista, sexista, retrógrado, irrespetuoso... que a los hombres nos gusten las mujeres y expresarlo. Si te gustan, bueno, vale... pero calladito. Salvo que seas lesbiana, claro. Entonces sí puedes babear ante cada escote o trasero femenino que se te cruce. Eso no es irrespetuoso. Es cool y cosa de mujeres liberadas que viven su sexualidad sin esconderse. Todo eso. Nada les gustaría más que meternos en el armario (ahora que hay sitio) y tirar la llave al mar.

     Esta mujer fue un icono sexual para mi generación. Tenía un cuerpazo y lo lució para deleite del público de la época. En estos días, tras su fallecimiento, veremos también muchas de las fotos más sugerentes del guaperas George Michael pulula por ahí, sin que nadie opine nada malo de ello. Si se tratase de Jhonny Weissmuller o Jean-Claude Van Dame (que muchos años le queden al hombre), nadie vería nada malo ni irrespetuoso en publicar otras suyas sin camiseta o hasta en taparrabos, y se vería cosa sana y evidencia de ausencia de prejuicios el que ellas, incluso en presencia de sus parejas, comentasen lo buenos que estaban y lo que les ponían sus músculos. Diríamos que son mujeres modernas y sin complejos. Tratándose de una bella hembra en cambio, la cosa supone casi crimen de lesa humanidad. Miren sino (enlace adjunto al artículo que comenta la noticia al final del texto) la que le ha caído al bueno de Santiago Segura por ocurrírsele homenajear a Carrie Fisher tras la noticia de su fallecimiento, colgando esta foto suya en su cuenta de Twiter. ¡Con la Iglesia hemos topado!

    Señoras y señoritas feministas, permítanme una pregunta: ¿cuánto hay de lo que dicen de sincera indignación y cuanto, más bien, de envidia y mala hostia? Señores que las apoyan y secundan: ¿cuánto en ustedes de peloteo y corrección política? Malas noticias para todos ustedes: me gustan -¡apasionan!- las mujeres, y nunca lo voy a ocultar. Y me gustaba Carrie Fisher. En su rol de sex symbol además. No hay nada de malo en ello. Sé perfectamente que han habido y hay muchas otras que, además de hembras espectaculares, fueron o son actrices gigantes y supertalentosas -Kim Basinguer, Angelina Jolie, Scarlett Johansson, Hale Berry,  Penélope Cruz...), peno yo a Carrie no la homenajeo por su trayectoria en ese sentido (no la he seguí y, por tanto, carecería de base para opinar), sino como mito sexual de una generación. No hay nada negativo en ello, pese a que ustedes así pretendan hacerlo ver e  imponer una represión que casi recuerda a la que en otra época impuso otra institución que, paradojicamente, ustedes mucho critican: la Iglesia Católica. De ahí la pertinencia y oportunidad de la foto. Desconozco si Carrie fue una buena actriz -no porque no me interese esa faceta de las diosas del celuloide, sino simplemente por que dio la circunstancia de que no seguí su devenir profesional-, pero sí sé que estaba buena. Muy buena. Marcó huella indeleble en los que fuimos niños y chavales de la época, y a ello es a lo que yo hoy rindo tributo. ¿Creen ustedes que eso es ser machista? Háganme un favor: váyanse a paseo y dejen vivir.

    ENLACE AL ARTÍCULO:

 http://ecodiario.eleconomista.es/cultura/noticias/8052097/12/16/Linchamiento-a-Santiago-Segura-en-Twitter-por-subir-una-foto-de-Carrie-Fisher-con-poca-ropa.html